Asinaria festa!
Cinco nano-máquinas antagonistas observando la gestación de una burocracia literaria
César Cortés Vega
1.- Intro; más que radicalismo, reflejo al volante.
Una curva pronunciada y un viro como acción inmediata para salvar el espacio entre el vehículo que nos contiene y el vacío. Alta velocidad y pocos referentes concretos que sirvan para orientarse. Luego el lugar común lo predice ya; se conduce hoy en medio de la penumbra, en la cual para saber el sitio ocupado se requiere tentar y a la vez dejarse tentar por los estímulos. Una generación que lo intuía se va, y muchos espacios son ocupados por una suerte de representantes de la simulación en la salvaguarda de un ego que, por supuesto, pacta delicias más allá de la creación como dispositivo, como agudeza crítica del lugar habitado. Un impulso como reacción de volanteo, como diversión cachonda, como gesto anti-reverencial, propone este trabajo textual de reconstrucción que repasa, bajo una mirada que subjetiva un hacer, algo que parecería no estar ahí y que sin embargo es posible percibir desde un enfoque crítico. Anti prodigios prácticos, formulaciones, burocracias originadas en patrones organizacionales, normalizados de tal manera que pasarían por habitual costumbre, estrategia de grupo, cálculo para el logro de objetivos de un conjunto con intereses de apropiación del espacio cultural. Y a pesar de todo, no sólo eso, porque imbricados unos con los otros, estos nuevos modos burocráticos pueden muy bien ser revisados como algo más; territorialización de grupo que desea constituir trascendencia y que por ello aspira a crear una elite, por lo cual aparenta no tener intenciones políticas identificables, a causa de una falta de intención manifiesta y gracias a una adscripción más o menos inconsciente que determina su incidencia en el poder como algo en realidad vago, falto de intención por reflexionar las implicaciones de dicha pertenencia; desinterés por asuntos que se extiendan más allá del mero acomodo en el escenario de la cultura nacional. Mucho de ello, además de ser realizado para la incorporación en la historia prometida –con los beneficios que eso conlleva– es un bloqueo que evita movimientos de mayor trascendencia, obstáculos, topes que determinan la actividad o inactividad de una generación. Por ello, falta de propuestas críticas, servilismo dispuesto a la captura de presupuesto y a la difusión de promesas variopintas de vaga trascendencia... Todo ello motivo suficiente para la burla y el sarcasmo. Para picar y moverse.
2.- Pretextos para la diversión; seriedad absoluta.
Por supuesto, el carácter revisionista de las micro-intervenciones que se describirán acá, posee más de una motivación arcaica.
La primera apunta al problema de si estas nuevas prácticas de formulación proto-institucional son verificables, a pesar de que se han desarrollado a lo largo de la historia con una constancia feroz, puesto que lejos de ser estáticas y unidireccionales, hoy se modifican según los beneficios políticos en turno, haciendo de su organicidad algo de carácter múltiple y mutable… Por ello acá algunas preguntas clave que no pretenden ser resueltas en este trabajo, pero que motivan el desarrollo del mismo: ¿son las políticas post-revolucionarias mexicanas las que posibilitaron la creación de organismos que se reconstruyen a sí mismos, similares en algunas de sus estrategias a las del Estado mexicano y que fueron construidas por un priísmo que generó formulaciones locales de hiper-estratificación? O se trata más bien de maneras de reciente cuño, que tienen origen en el arribo de la máquina tecnócrata con acceso al poder mexicano a partir de los años setentas. Estos manierismos de la efectividad implicaron, como en toda burocracia dominada por el pensamiento tecnicista, la eliminación de la frontera entre una política preocupada por los fines y una técnica avocada a los medios.
En estudios referentes a la llamada teoría general de las elites, o teoría elitaria, como en Carlos Pereda
1, Gabriel Careaga
2 o Rosendo Bolívar Maza
3, se ha abordado el tema asumiendo la problemática desde lo muy abstracto a lo meramente específico. Sus posturas, al proyectar mayor luz sobre un asunto que depende de la relación entre fabricación de discurso y silenciamiento en un contexto histórico particular, se concentran en la complejidad de usos que ya Cosío Villegas señalara en sus míticos libros
El sistema político mexicano4 y
El estilo personal de gobernar5. En ellos se registran formulaciones que desde la época de Luis Echeverría se han empleado en México para organizar el Estado. y que dependen de un subjetivismo disfrazado de burocracia racional de gobierno. La importancia de las prácticas que Cosío Villegas describe, radica en que prepararon el terreno para la implementación de sistematizaciones que impulsaron el arribo de la efectividad con intereses de grupos concretos, distintas al las ocupados en el desarrollo de proyectos con fines de política encaminada a dar resultados a nivel macroeconómico.
Muchas de estas referencias, así como una intención encaminada a hablar de la renovación en los métodos burocráticos de la
Asociación de Escritores de México, organización sobre la cual están realizadas las mini-intervenciones descritas más adelante, me condujeron a varios de los planteamientos acá vertidos; a diferencia de la estratificación fragmentaria en los organismos dominantes, la inhabilitación de proyectos culturales llamados
independientes, y sobre los cuales muchas veces el Estado tiene cierta capacidad de decisión, se da por medio de una suerte de minimalismo formal y discursivo, una reducción de los métodos burocráticos heredados por sus integrantes que permiten invisibilizar los términos desde los cuales se trabaja. Lo que distingue a esta asociación es que genera normas mínimas que ajustan sus alcances a un grupo reducido y autorregulado en el que los procesos se silencian y las decisiones se cuadran en función a una estrategia cuasi-empresarial que, en el caso concreto de esta asociación, ha generado muy pocos dividendos observables, acaso más dividendos a ocultar y apenas una generación de calidad regular que intenta cohesionar un grupo sin objetivos claros, frente a otros tantos grupos literarios que hoy operan.
A diferencia de otros agrupamientos de tipo similar, la producción generada en la
Asociación no reivindica propuesta alguna, ni establece rompimientos ni posicionamientos generacionales, políticos o formales. Se trata más bien, y en términos llanos, de una reunión de gente en busca de recursos que para ello deben navegar con la bandera de “inclusión de propuestas”, imposibilitando a la vez la afiliación de nuevos miembros, gestando micronegocios y algunas ediciones y proyectos que son luego relegados al olvido, para comenzar otros nuevos, distintos y ajenos a los primeros. Un flamante e inconsistente
Club de Tobby…
Si todo esto apenas alcanza para señalar lo que ocurre en muchas organizaciones que incluso hacen uso de estrategias mucho más agresivas desde las cuales se posicionan y ocupan territorio de manera que resultan ser
efectivas en sus resultados, habrá que agregar un par de particularidades. Quizá el rasgo que define de mejor manera el problema de la
Asociación de Escritores de México (distinta a la SOGEM, con la cual se le suele confundir) es la manera de administrar el silencio. A raíz de una gestión que retardaba y bloqueaba la comunicación de resultados, lo que surgió de inmediato fue el rumor y la queja; una especulación pujante de agentes externos, ex miembros y miembros que permitió todo tipo de declaraciones banales y pastelazos varios, gasto de conversaciones de pasillo y chismorreo nutrido de sorna y tontería. Todo dentro de un panorama en el que la opinión regulada, la revisión de una maquinaria ajena a un espacio que debería ser crítico –dado que opera con la bandera de “alternatividad” y de “juventud”–, la cercanía con una avanzada cultural que delimita espacios para mantenerlos controlados, era lo de menos. Operó, por un lado, una suerte de producción de basura discursiva por quienes criticaban y, del lado de quien debía responder una falta de discurso un silenciamiento de muchos miembros de la mesa directiva –que por ser
silencio implica ya un
discurso.
No es necesario abundar demasiado en el hecho de que este trabajo surge de una observación fundamental; todo esta producción y circo de tres pistas valía oro como una especie de recolección de muestras y restos, resultado de una arqueología de la trivialidad. Producción de significados contradictorios, pésimamente escritos que se negaban a sí mismos justo a causa de las pretensiones
poéticas de algunos de los afiliados de la
Asociación. En este caso, ninguna elevación del espíritu ni cosa semejante, tampoco sensibilidad sobre las
cosas terrenales, nulo control de los aparatos de la emoción, sino todo lo contrario; golpes bajos y devaneos de la mediocridad convertidos en ensalzamientos de la personalidad y chilloteo, ninguna pericia con la cual mostrar la naturaleza del mundo en el que sustentan sus miradas estéticas, salvo su propia inconsistencia y señales involuntarias; administración de los silencios como defensa del clan y, proporcionalmente, falta de coherencia intelectual para sostener una posición. Se exponía así una calamidad generacional formada en los beneficios que el Estado otorga a los creadores, que vale la pena subrayar, pues ésta se encuentra ligada a una falta de resistencia crítica que permite y es el vehículo de la toma de decisiones por instancias centralizadas. Todo lo anterior como parte de la configuración de un resultado previsible; estancamiento cultural, palmo a palmo, en un vaciamiento paulatino de organizaciones aparentemente independientes que idealmente deberían generar contrapeso si no fueran señuelos sostenidos para despistar, para hacer suponer que la crítica y que la disidencia existe.
El problema, por supuesto, es de principios, es decir; de origen. Habrá que citar la posición de Gramsci acerca del problema de los intelectuales, referente a la complejidad de los procesos en los que un intelectual es orgánico al poder, incluso en condiciones de aparente independencia:
| ...toda la filosofía idealista se puede referir fácilmente a esta posición asumida por el complejo social de los intelectuales y define la expresión de esa utopía social según la cual los intelectuales se creen "independientes", autónomos, investidos de sus propios carácteres, etc.6 |
El crítico palestino Edward W. Said ha asumido esta problemática desde una visión contemporánea:
| Para mí, el hecho decisivo es que el intelectual es un individuo dotado de la facultad de representar, encarnar y articular un mensaje, una visión, una actitud, filosofía u opinión para y en favor de un público. Este papel tiene una prioridad para él, no pudiendo desempeñarlo sin el sentimiento de ser alguien cuya misión es la de plantear públicamente cuestiones embarazosas, contrastar ortodoxia y dogma (más bien que producirlos), actuar como alguien al que ni los gobiernos ni otras instituciones pueden domesticar fácilmente, y cuya razón de ser consiste en representar a todas esas personas y cuestiones que por rutina quedan en el olvido o se mantienen en secreto. |
El problema, pues, no radica esencialmente en el hecho de que las agrupaciones intelectuales negocien posiciónes entre las distintas fuerzas en turno en una sociedad. El caso es observar hasta qué punto lo hacen, hasta dónde son capaces de llegar, guiados por qué señuelos, por cuáles imaginarios románticos de trascendencia y culto al mito de la alta cultura.
La segunda motivación para la realización de este trabajo es de orden práctico; el mostrar que es posible y cómo es posible realizar observaciones críticas con métodos de ingerencia más bien simples en los aparatos maquínicos de la nueva burocracia, con el fin de recuperarlos o bien, de presentar un territorio temporal que los contradiga. A la par, proponer advertencias para que otras agrupaciones puedan operar sin ser del todo corruptibles, débiles ante las tentaciones para su desactivación que, en caso de ser aceptadas, no harán sino docilizar la mayoría de su producción, volverla informe y poco memorable.
3.- AEMAC; generoso objeto de observación.
Ninguna sublimación; trabajo sobre lo concreto con medios que no forman parte del todo del territorio de la acción política. Regodeo manifiesto, claro está; esos divertimentos desenfadados que se interpretaban en el siglo XVII, intercalados en los entreactos de la ópera. Es eso; una manera de retratar la realidad es asumiéndola como un juego de intereses elaborados en un determinado campo histórico en el que los objetivos pueden centrarse en mostrar algo que estaba oculto, con la intención de colarlo en un contexto cultural. Ficciones centralistas semejantes a las que constituyen un Estado que normaliza discursos, pueden a su vez ser observadas por medio de dispositivos ficcionales periféricos que evidencien la presión ejercida desde el centro. El trabajo de intervención de esta pieza intenta ser una demostración práctica vindicada desde el territorio artístico y, por supuesto, desde el sarcasmo como producción de disidencia. Sin embargo, hay que mencionarlo, su intención está basada en una formulación hasta cierto punto dialógica con el espacio a criticar, o por lo menos, de cierta cercanía con los distintos actores de una sociedad en la que, más allá de su problemática y silencio con respecto a estos temas, son posibles ciertos ordenamientos en la actividad a desarrollar. Por ello, no se trata del lugar ideal, sino en todo caso de un espacio para la experimentación, un campo para el modelado especular, un territorio de representación. Dichas intervenciones son, en realidad, infiltraciones que si bien pueden no haber sido deseadas por los integrantes de la Asociación, se han realizado en términos de algún modo favorables. Su intención es hacer notar métodos de los que yo mismo he sido parte a causa de un voto de
confianza depositado por mí, que no prosperó.
Por lo tanto, las particularidades que hacen de esta pieza un curioso y amable objeto de observación son, en primer término, el hecho de que por más de tres años yo ejercí un nombramiento de naturaleza simbólica como Secretario de Difusión dentro de la Asociación de Escritores de México; cometido que si bien se sostuvo desde una postura crítica, no fue posible llevar a cabo como trabajo concreto debido a que mi función fue concedida como parte de una responsabilidad no remunerada. Por ello apenas fue posible plantear la construcción de una página de internet –en sendos colores chillantes– que se nutrió de información muy poco a poco, gracias a que los contenidos requeridos para ello tardaron en llegar a mi buzón de correo un año; la descripción general de dicho espacio que debía ser realizada por el Presidente de la Asociación. Como en muchas organizaciones de burocracia especulativa, lo que se esperaba de mí era silencio, cierta concordancia con los métodos de compadrazgo y discrecionalidad con los que se definían prioridades y aplicación del presupuesto. Luego de este periodo mencionado, y de apoyos nada jugosos pero suficientes a mi proyecto editorial, se sucedieron una serie de acontecimientos que me hicieron decidir trabajar dentro del espacio de una manera distinta; llevando al paroxismo mi función comunicativa.
Una serie de renuncias y acusaciones, que en realidad fueron realizadas de manera bastante precaria y con una falta de tino político rayana en la ingenuidad más galopante, fueron suficientes para provocar que se manifestara poco a poco una comunidad de creadores que enviaban sus opiniones a una lista de coreos común, acerca de la Asociación con la cual estaban o habían estado relacionados. Mi postura como Secretario de Prensa frente a estos acontecimientos fue la de darle voz a quien deseara difundir su punto de vista, en la página creada por mí, –único recurso bajo mi control– y abrir el espacio para que fuera posible construir una red de opiniones que fueran dando cuenta del tipo de Asociación con la que se contaba. Esa, de hecho, fue la primera intervención crítica, desde la cual operaron las demás.
Antes de hablar de ello habrá acá que hacer un poco de historia. La Asociación es un espacio que se fundo en 1964 con la intención de agremiar a escritores radicados en México, de tal manera que se representaran sus derechos. A lo largo de más de 45 años ha pasado por distintas etapas que han sido precariamente resueltas a través del conflicto. Se trata de una Asociación Civil sin fines de lucro dedicada a difundir el trabajo de sus miembros. Según la memoria de la Asociación preparada luego de una revisión exhaustiva de documentos archivados que peligraban con la desaparición7, la agrupación contó con miembros tan disímiles en características ideológicas como Salvador Novo, José Revueltas, Carlos Pellicer, Juan García Ponce, Juan José Arreola entre muchos otros que aparecen en las listas de afiliados. Existe una polémica acerca de la pertenencia de la Asociación a la SOGEM, momento en el cual la AEMAC comienza a tener problemas de legitimidad y espacio. El asunto es complejo, dado que distintas administraciones estatales de diferentes partidos e ideologías han intentado desestabilizar el espacio. Aunque la idea del trabajo presente no es traer a colación la multiplicidad de explicaciones históricas de un tema que rebasa los límites de una intervención puntual sobre una determinada manera de tomar decisiones al interior de la misma, es necesario decir que no es extraño que fuerzas de distinto calibre hayan intentado incidir sobre ella, de tal manera que un órgano que podría convocar a una serie de intelectuales disidentes, no ha podido a lo largo de su historia tener solidez ni propuestas claras.
4.- Procedimiento; maquinaria antagonista como placentera fórmula de la disidencia.
Una maquinaria antagonista es un dispositivo complejo que se forma por la presión en conjunto de distintas máquinas sociales que, aspirando a dar expresión a una línea política determinada, activa procesos de enunciación para difundir un repertorio modular de acción colectiva8. Es decir, se trata antes que otra cosa, de una pulsión ineludible que luego encuentra un cauce estratégico a partir de una formulación como táctica divergente. Enunciación que si bien está ahí para oponerse, fabrica elementos precisos que inciden en el organismo contrario para determinarlo.
Maquinaria quiere decir la reunión de diversas máquinas para un fin determinado y a la vez, el mecanismo que da movimiento a un artefacto9. Por ello una maquinaria antagonista, podría muy bien estar hecha no para mover un artefacto, sino para inmovilizar al artefacto de la maquinaria contraria. En este sentido, la intervención descrita acá es una experimentación formal, pues no olvidemos que se trata sobre todo de una pieza de arte cuya primera etapa se cumple con la publicación de este escrito. Una primera zona de abordaje es que el discurso artístico es una frontera indómita, un espacio que como parte de su desarrollo suele entrar en procesos de deslegitimación y desambiguación sistémica –por lo cual puede resultar poco asequible–, pero que es capaz de legar productos que dan constancia de su propio devenir; permite la inclusión de un discurso crítico que repercutirá en lo que históricamente pueda decirse en el futuro sobre un organismo determinado.
Pienso en el recurso empírico que implica, en el territorio de la fantasía, una gramática de lo fortuito; en el ejemplo de la piedra en el estanque del pedagogo italiano Gianni Rodari10, alguien tira una piedra a un lago y esta genera cambios observables, ondas que mueven otros objetos suspendidos en la superficie del agua; la piedra se sumerge y hace que el rumbo de varios peces se desvíe; cae al fondo y la arena que remueve desentierra objetos ocultos así como oculta otros antes visibles. Así, el arte genera discursos no definitivos que operan como dispositivos de discernimiento. Se trata de un resumen multi discursivo; la apropiación, la yuxtaposición, la metonimia no son sino categorías formales que actúan en el escenario de la realidad. Se trata de métodos con los cuales algo que parecía tener un rumbo, toma otro gracias a un acto de desvío11. El papel del artista, en este caso, es el de reconsiderar activamente los factores que la realidad coloca. El dispositivo político por excelencia es hacer pasar una serie de hechos organizados alrededor de un ideal, como realidades. La observación suspicaz del artista, puede muy bien colocar en tela de juicio dichas realidades. Y para ello tan sólo se requiere de elementos simples y de claridad en cuanto a los sistemas dentro de los cuales esta realidad sucede y es aceptada.
5.- Antimétodo y máquinas de guerra.
¿Cómo no emplear en México los elementos que las llamadas “teorías de la sospecha” han vuelto cada vez más a la mano? Pensar en la definición antimetódica que Derrida diera acerca del deconstruccionismo, en un contexto como el mexicano, propone por lo menos un camino estimable:
| La deconstrucción no es un método y no puede transformarse en un método (…) primero, porque cada intervención de la deconstrucción, como se ha dicho ya, tiene un carácter irreducible (…) la deconstrucción se impone un respeto ineludible al deseo del idioma y a la intriga de la firma secreta, diseminada en cada corpus textual, respeto que requiere, junto al recurso crítico del método, o a los métodos clásicos (…) un cierto delirio hermenéutico adivinatorio a “regulae” para dirigir la interpretación. Pero, segundo, la deconstrucción no es un método ni lo tiene, porque, en última instancia, de la deconstrucción no es responsable un acto o una operación de un sujeto, acontecimiento histórico que tiene lugar en o como una parte de la clausura del saber de la que no es responsable un acto o un sujeto que tomará la iniciativa, sino es más bien un acontecimiento histórico que tiene lugar en o, como la clausura del saber y la diseminación del sentido.12 |
Si se piensa en la organización política mexicana como un sistema autorregulado de máquinas que forman una maquinaria de silencios y complicidades implícitas, como un sistema estratificado que vigila horizontal a la vez que verticalmente lo que sus componentes realizan, se puede a la vez imaginar que la máquina antagónica que le observe y contraponga no podría tener una estructura similar, ordenada y orgánica, sino que apenas deberá moverse con sigilo dentro de sus estructuras. No podría ser, pues, sino una máquina anti-metódica, que a la vez conozca el método para moverse dentro de ella.
El ejemplo evidente son las máquinas de guerra de las que hablan Deleuze y Gauttari en Mil mesetas. En ellas el énfasis está colocado en un movimiento de fuga como respuesta, pues se trata de aparatos nomádicos generados desde la práctica artística-activista y la micropolítica. Se trata, por ende, de un nomadismo que sólo podría convertirse en práctica de guerra fraticida en tanto fuese cooptado por el Estado. Antes de eso, su agresividad es inventiva y reconduce la violencia con un proceso de sublimación de la guerra. En palabras de Gerald Raunig, su objeto es “escapar de la violencia del aparato de Estado, de su orden de representación. A la inversa, el aparato de Estado intenta someter lo no representable a su poder de representación…”
6.- Nanomáquinas antagónicas y canibalismo del sarcasmo.
La palabra sarcasmo procede del latín sarcasmos, deriva de la raíz griega sarkasmo, de sarkazein que significa morder los labios, de sarx/sark: carne, lo que literalmente significaría cortar un pedazo de carne de la persona elegida. El sarcasmo posee ya una intención antagónica, en tanto desea hacer intuir con recursos de reconversión lingüísticos y como parte del proceso de comunicación, una anomalía. Se trata de un micro aparato crítico que si bien no destituye una realidad concreta, juega a la ambigüedad desde la colocación de la duda en un intermedio entre lo que la cosa es según un orden instituido, y su crítica radical en tanto lo que no es, a pesar de parecerlo. Niega no en la medida en la que desplaza el objeto entero, sino tan sólo su significado. Si bien el sarcasmo le debe a la ironía el método de acción, se trata de su expresión en términos de poder. La tergiversación de los significados, su doble valor, la yuxtaposición que genera lo dicho y la forma en la que se dice, en el sarcasmo adquiere los modos de una picadura, de una invasión en la carne ajena, de una especie de microvenganza en una resistencia de orden canibálico. El sarcasmo trasciende la ironía socrática de orden dialéctico que aspiraría a la implementación de la mayeútica para conseguir convencer al otro de que se puede llegar a conclusiones condensadas. Se trata de una burla disfrazada que no pretende pasar desapercibida, pero que a la vez se viste para aparecer en y, de hecho, ser parte de lo que critica. Es, pues, cruel dado que comparte los códigos de quien es burlado; su poder radica en que usa la antítesis de manera molecular, en el territorio de la tesis.
La figura retórica que consiste en emplear esta especie de ironía pervive en una frontera entre lo implícito y lo explícito, pues a punto de ser oximorón13, disimula la paradoja, la vuelve objeto de esta antitesis que reivindicará luego una línea que si bien se rige por medio de la puesta en juego de la confrontación directa, no tendrá ya los niveles de sutileza creativa de esta especie de máquina mínima de guerra que coloca la afectación antes o en tanto se produce la toma de conciencia disidente, anti-hegemónica, en el sentido en el que Deleuze hablaba del escape:
Huir, pero mientras se huye, buscar un arma.
O bien, generar un agenciamiento sintomático realizado en la ausencia de alternativas dentro del sistema, una preparación para una fuga instituyente. Su constancia no es sino un método en los términos de la insubordinación. Dice James C. Scott con respecto a las bases del discurso oculto:
Para entender las fantasías más exuberantes del discurso oculto, no hay que
concebirlas aisladas, sino como la reacción ante la dominación en el discurso público.
La creatividad y originalidad de estas fantasías residen en la habilidad con la cual
invierten y niegan una dominación específica. |
Gracias a ello uso el término nanomáquina antagonista, dado que apenas las acciones que se proponen alcanzan a ser invasivas en una pequeña escala y, hasta cierto punto, poco trascendentes si no hay un discurso que las reivindique y que dé cuenta de ellas como un performance invisivilizado.
Sin embargo, el término que empleo no es meramente ingenioso; las nanomáquinas son ya parte del imaginario post-tecnológico emparentado con nuestras nociones de lo viral como entidad microscópica que se multiplica. Éstas apuntan a la operación de una segunda revolución industrial y a la concepción de una vida muy distinta y en un entorno muy diferente al conocido. La lógica "nano" se inscribe en los pliegues de entidades espaciales desconocidas por nuestros sentidos en toda su dimensión. Por ello se pueda hablar por aproximación de las redes de un poder generado en microespacios performáticos. La representación en ellos se mide en ambientes donde la corporalidad está en juego según un sistema de ensamblaje mínimo que produce, sin embargo, significado. Se trata de la re-actualización de los sistemas simbólicos a través de nano-agentes, como objetos mediadores que afectan los resultados visibles.
A pesar de que se trata de una metáfora forzada, estas pretendidas nanomáquinas antagonistas son una especie de lectores de discurso que registrarían las reacciones de una determinada comunidad hegemónica, o que aspira a conseguir hegemonía, por medio de una invalidación ejercida por invasión, cuyo método puede ser simple y llanamente la apertura de un espacio que nadie había imaginado posible.
7.- Nanomáquina antagonista 1. La producción de COMMUNIA.
Sobre la mesa una pila de dummies multicolores con antologías de ensayistas, poetas, narradores recientes. Loas editoriales a nuestras efigies culturales más representativas y también posibles apoyos que aparentan ser hitos en la historia nacional de las letras mexicanas, labor de toda instancia cultural que se precie de serlo; la antología, el compendio clasificador de tendencias y nombres que finalmente generarán una red orgánica de privilegios14. La torrecita de cinco o seis dummies estaba ahí; la oficina es un cuarto ubicado en un centro cultural alternativo que ha intentado mantenerse a pesar de los constantes embates de la derecha y de la izquierda. Su historia es una mezcla de extrañas coincidencias que, finalmente, recaen en la Asociación de Escritores. Se trata de un espacio que fue concebido con el fin de acoger una organización que en sus estatutos asienta en el capítulo cuarto, inciso “a” estar creada para “Promover y contribuir dentro de su esfera de acción al progreso cultural de México”, por lo cual la producción de una serie de antologías no está fuera de sus funciones.
¿Cuál era el problema, entonces? La discrecionalidad; sólo algunos habían sido informados de que eso ocurriría, de cuánto presupuesto había sido pedido para dicho fin e incluso de qué conciencia lúcida se haría cargo de semejantes hazañas documentales.
A mi me invitaron a integrarme a la Asociación de Escritores de México debido a que se trataba de una organización que aparentemente tenía una tendencia anarquista que era necesario potenciar, y yo había realizado algunos trabajos que reivindicaban el tono de las acciones poéticas hakimbeyianas, que a la organización podían valerle bien como motor de búsqueda de nuevos horizontes. Se trataba de apoyar propuestas que se adscribieran al ánimo con el cual muchas vanguardias procedieron, como salvaguarda de líneas alternas a las ejercidas por el poder hegemónico... Ver ahí las sendas torrecitas con antologías de lo más representativo de la literatura para la buena conciencia del canon, me hacía intuir ya la naturaleza de los deseos de algunos integrantes de la Asociación, por lo cual opté por la primera intervención antagónica; la producción de una publicación web llamada COMMUNIA –de la frase en latín Omnia sunt Communia que quiere decir todo es de todos– como una opción para difundir propuestas de post-poesía, literatura en nuevos medios y crítica. Acá el vínculo:
http://asociaciondeescritores.org/communia/
8.- Nanomáquina antagonista 2; texto Lo que no tiene nombre, ya tiene nombre.
Era como para saltar de gusto; en asamblea se aprobó algo a lo que se le llamó “Seminario”. Pero el nombre era lo de menos; la intención era incluso loable. Generar una serie de encuentros en los que cada uno de los miembros expondríamos nuestra idea de la literatura con respecto a la Asociación. ¿Por qué no? si yo había propuesto algo así un año antes y nadie me había dado crédito, no era suficiente para negar los beneficios de un encuentro, por mucho que pareciera idea de alguien más, con ese brillo que asoma en el rostro de alguien que inconscientemente ha usado una idea que no es suya para pasar por brillante. Pero si lo que yo quería era la apertura, bastaba el prestar oídos y discurso.
Pura ingenuidad, porque a las primeras sesiones no fue casi nadie; en algunos casos ni siquiera quien debía exponer. A las segundas tampoco, a pesar de que éstas eran anunciadas con clarísimos recordatorios que mostraban la programación. Y me tocó a mí, ya encabronado. Sabía que leería solo, o a un quórum de no más de cuatro asistentes adormilados. Fue así que surgió la segunda intervención, realizada con el propósito de hacerla pública, referida a la manera en la que llegué a ser parte de la Asociación, sin ninguna idealización, salvo la de ser enteramente franco con mis colegas:
El producto se llamó Lo que no tiene nombre, ya tiene nombre. Puntos para el seminario interno de la AEM. Acá un fragmento:
| …lo que probablemente una agrupación de escritores deba atender, más allá del apuntalamiento de las políticas de los medios culturales en turno, es la necesidad de formulaciones novedosas en el contexto de las herencias caducas y repetidas de una tradición que sigue sin decirle mucho a una gran cantidad de gente. Porque si no, lo que tenemos son estos desarrollos anquilosados y fraudulentos que nos venden generaciones, clasificaciones, vanguardismos vacíos y sin sustento; grupos de elite que no dejan que nuevas maneras de concebir el mundo se cuelen. Me parece que un frente común tendría que estar abocado a conseguir dinamismos de ruptura, no sólo por el mero hecho de lo reconocidos que seremos o no, sino porque basta una mínima diferencia en los contextos en los que subsistimos para que las cosas puedan cambiar. Por supuesto cambiarán; el asunto es cómo y favoreciendo a quién. Y por supuesto a favor de qué ideas y a costa de qué “realidades”. Lo interesante es si las dinámicas de acomodo terminarán por ser más inclusivas que exclusivas. Yo quiero seguir imaginando mundos en los que quepan muchos mundos, una suerte de intersubjetividad compleja que permita que las fronteras que antes parecían inamovibles, muten, se muevan, sean capaces de presentar contextos de inicio más venturosos que el mío propio. Se trata de eso; de proponer una base en la que se pueda caminar y entonces caminar. Y creo que una primera propuesta para ello, incluso subversiva, es la creación de contextos imaginativos donde quepan imaginaciones que nieguen, que se peleen, que desarticulen… |
9.- Nanomáquina antagonista 3; inclusión de las voces disidentes.
Y las máscaras comenzaron a caer. Acusaciones de un poeta de una generación anterior que había formado parte de la Asociación, mal escritas, de enfoque político que mezclaba ingenuidad feroz con el objetivo de desestabilizar la legitimidad del espacio, pero que contenían una vehemencia lo suficientemente activa como para plantear el cuestionamiento de este reducido sector de escritores nóveles de variopinta calidad. Luego de eso, en tono más mesurado, una carta de renuncia de un grupo de poetas –algunos pertenecientes a la Asociación, y otros colados que a pesar de no tener forma de renunciar puesto que nunca pertenecieron, lo declararon impulsivamente. Acusaban a la Asociación de malos manejos y favoritismo. Entre el texto de la carta de renuncia se colaba lo siguiente:
Los motivos de esta renuncia son de carácter ético, puesto que se han falseado los estatutos de la Asociación y han sido utilizados a su antojo y conveniencia, siendo estos maleables de acuerdo a sus caprichos para acaparar así los recursos que se piden en nombre de los afiliados.
Además de la deslealtad con sus escritores y poetas asociados, pues en lugar de aceptarlos como compañeros de trabajo en la cultura por un bien social, los ven sólo como rivales a destruir, y convierten el ámbito de los escritores en un hipódromo de “competencia empresarial”: esto incluye ataques por internet, y “descalificaciones” tanto públicas como burocráticas de los proyectos… |
A pesar de que las acusaciones de corrupción nunca llegaron a probarse, se sucedieron una cantidad considerable de respuestas que generaron un fuego cruzado de insultos y descalificaciones. Una guerra de pasteles que aparentemente valía de muy poco. Sin embargo, el hecho de ser realizadas en espacios públicos como blogs y páginas web, generó un contrapeso que posibilitó nuevos agenciamientos. El punto medular fue la inclusión de todo este material en la misma página de la
Asociación.
Por un lado, táctica de inclusión de nuevos discursos y a la vez, búsqueda de reacciones para que el material que no había sido mandado a todos se diera a conocer. Se trataba de generar una especie de desvío que acelerara las respuestas, puesto que la escritura en este caso se empleaba no como sublimación del lenguaje, sino como revelación de los verdaderos intereses de quienes lo ejercían para convencer. A la vez testimonios de la política de los espacios, inclusión de propuestas que de otro modo serían invisibilizadas.
La lectura del conflicto puede ser abordada desde distintos ángulos. Probablemente la intención de un golpe de estado en pequeño, la revisión de cuentas pendientes y a la vez la diferenciación entre grupos que puede incluso tener intereses de mera propagación de un trabajo que de otra manera no sería siquiera considerado. De cualquier forma las acusaciones no se harían esperar y a mí me tocaron parte de los señalamientos. A diferencia de otros integrantes de la mesa directiva, yo llevé la crítica hasta los límites de mi propio discurso, lo que generó que nuevas voces involucradas aparecieran para dar sus puntos de vista, dando cuenta de sus propias rencillas y puntos encontrados. La generación de un archivo de este tipo, además de dar cuenta del discurso de cada uno de los involucrados, permite una reflexión acerca del por qué estos espacios no son defendidos a cabalidad. No sólo la carencia de una formación que trascienda el mero nivel de lo personal, sino la precariedad de visión para percibir que la resolución de conflictos de este tipo generaría un posicionamiento cabal frente a una maquinaria cultural que nutre su centralismo de la falta de cohesión de las periferias. Acá el archivo dentro de la página oficial:
http://asociaciondeescritores.org/opinion.htm
10.- Nanomáquina antagonista 4; creación del blog Asinaria Festa!
Aunque resultaba previsible que se me atacara a mí también dentro del proceso bufo y carnavalesco en el que estaba involucrado, lo sorprendente fue el hecho de que el embate fue realizado precisamente por una facción de los disidentes a quienes yo había, justamente, dado voz. Por supuesto, desde fuera, lo mío podía parecer una estrategia para fingir una aparente apertura que tapara las cosas. Sin embargo, el hecho de que yo resultara
legitimado gracias a un comentario del poeta que había comenzado el conflicto, proponiéndome como sucesor de la presidencia de la
Asociación, hacía sospechar que así el mini golpe de estado que podía avecinarse, se amortiguara por la presencia de alguien aún dentro de la organización que no fuera acusado de tener las manos sucias. Una serie de acusaciones acerca de un libro mío que no fue financiado por la
Asociación, pero que involucraba a algunos colaboradores de la misma, fue el origen de un nuevo intercambio de correos colocados en un blog. Dado que eso distraía la atención acerca de las imputaciones puntuales sobre la administración de algunos de sus integrantes, decidí generar una copia del archivo, así como un espacio crítico independizado de la página oficial, donde pudieran vertirse opiniones al respecto, a título personal. El blog se llama “Asinaria festa!”, literalmente “La fiesta de los asnos” como alusión a una celebración medieval. Dentro de ella generé una sección, que luego vincularía a la página, llamada:
La muerte de la AEMAC. Cito una de las entradas en ella llamada “Fantasmalización”:
| Como si estuviera ahí, sin estar. Un espectro prudentemente desvanecido, porque se trata del desarrollo de ciertos caprichos con apariencia de cardinales. No del todo un “algo”, sino un pseudo-”algo”, en tanto es visto más como medio que como fin, parecido más a un negocio que a la unión de significados que representan lógicas afines con la intención de trascender lo inmediato. Se esgrimen argumentos ahí que devuelven la mirada a figuras caducas, que privilegian cierto tipo de procesos que terminan por no impactar, por ser una repetición de viejas estructuras que si bien antes sirvieron para justificar rupturas, ahora son derroche de nadas, el regodeo de procesos en extinción. Por eso peligro de muerte y fantasmalización. Interpretaciones parciales, sesgadas de lo que es, en la medida en la que esta ausencia justifica actos, determina la supuesta necesidad de las presencias. Por eso una lenta, aunque contundente, desarticulación para algo que no será otra cosa sino apariencia, necesidad simulada. |
http://asinariafesta.wordpress.com/la-muerte-de-la-aemac/
11.- Nanomáquina antagonista 5; publicación de la experiencia.
Las quejas por parte de los miembros de la Asociación fueron de bajo perfil. Nunca se me encaró, salvo en la medida de los mismos sistemas burocráticos de la organización. En una asamblea se criticaron los iconos para acceder a algunas de las secciones que coloqué en la página: libros incendiándose. ¡Se me dijo que cómo era posible que así yo imaginara que se podía referenciar la página para la postulación a nuevos proyectos! Se intentó, por medio de un consenso aparentemente oficial, que yo retirara la parte de la página en la que se vertían las opiniones de todos, argumentando que ahí se hablaba de manera ofensiva de algunos de los miembros:
la ropa sucia se lava en casa. Yo, con frescura comenté que para ese año pretendía pedirle a la Asociación presupuesto para editar una antología con una selección de los momentos estelares del conflicto. Silencio total. Al día siguiente de la asamblea mandé un comunicado en el que aclaraba mi postura. Acá un fragmento:
Dicho lo cual, esto es una declaración manifiesta; decir que me parece que el espacio crítico debe permanecer en la página, que debe ser preponderantemente el contenido de la página. Quizá, sí, reformulado. También, cómo no, poblarlo de mayores intervenciones que no dudo nuestros insignes miembros pueden muy bien elaborar. Si
se quiere, retirar los insultos sin razón, si de verdad están muy pasados. Pero dejar la pulpa crítica bien clarita. De eso me encargo yo. Y a los silencios, incluirlos también. (…)
Mi negativa, pues, es rotunda a que las opiniones de todos se saquen de la página, salvo porque quien las ha hecho, pida que se retiren. Al contrario; reforzar la participación en redes y otras instancias culturales. Esa, mi labor. |
La respuesta, como en otras ocasiones, fue de nuevo el silencio. No había nada más qué esperar y la lógica de la estructura, en el caso de no tener respuesta a su favor, comúnmente es dejar que las aguas se calmen. No emitir ningún comentario responde a una estrategia puesta ya en palabras, nada más ni nada menos, que por Salinas de Gortari; “ni los veo, ni los oigo”, y que implica
no remover más las aguas, no dar mayor crédito a algo que si se respondiera, obligaría a asumir una postura. Lo ahí mostrado alcanzaba para dar fe de un comportamiento que ocupa un espacio desde una legitimidad que aparenta no poder estar a discusión. La razón es más que evidente; las explicaciones no son mensurables según un orden demostrable. Lo que se presenta ahí es una ausencia, que únicamente cumple su cometido en la medida en la que no se cuestiona su permanencia; el contrasentido le da para existir. ¿Cuál es la razón de que, a nombre de una Asociación se gasten recursos públicos? Se trata de otro montaje que enmascara una supuesta representatividad sostenida gracias a la precariedad de propuestas. Si en la
Asociación se ha generado un micro-sistema de privilegios, eso depende en gran medida de una falta de filiación. Se trata, claramente, de la desactivación de un espacio que originalmente crecía en propuestas que activaban una crítica con respecto a la guerra, la pobreza, la marginalidad, la violencia social, el racismo y la represión política. ¿Qué pasó con esos grupos? Han ido desapareciendo.
Es en la construcción de recursos varios que hagan pública la evolución de dispositivos de enunciación y sarcasmo utilitario, acaso miradas que ajusten el discurso de silencios producido por una maquinaria que aspira a generar un sistema autorregulado acéfalo, espejo hecho público que devuelva un reflejo de interpretación viva, un archivo a manera de palimpsesto irónico que haga que la mentira pueda muy bien estar documentada, candorosamente representada.
Se pretende con el material vertido acá la edición de un libro que contenga ensayos relacionados con esta y otras polémicas similares.
12.- Micro-intervenciones discursivas; diversión asegurada.
Finalmente estas micro-intervenciones apenas han producido un desvío que plantea un camino antagonista. Se entiende de ellas que su contundencia es incierta, pues poseen una fuerza variable que es posible potenciar no como discurso acabado, sino como un ejemplo que hace uso de la correlación de fuerzas políticas en turno según el contexto en el que se producen, involucrando la participación activa en medios al alcance y respecto al poder acumulado de quien los pone en acción. Por ello, implican no el incremento de poder en términos de acumulación de privilegios, sino la incisión, el sesgo crítico subrepticio, planteado como
puntada, goce irracional en tanto este resignifica un espacio para el cambio de condiciones, huyendo a la vez de un orden de representación hegemónico. Si es cierto que mi situación ha sido privilegiada, esto ha sido posible gracias a un trabajo que me ha permitido estar en el sitio oportuno.
La gracia de estas
nanomáquinas radica en que no aspiran sino a dejar un registro en un espacio dado. Por ello son máquinas de guerra micropolítica, en tanto reterritorializan una zona que aparentemente estaba vedada. Citando de nuevo a Garald Rauning
15:
El más famoso ejemplo de máquina decisiva para poner fin a una guerra por medio de la astucia es de nuevo un caballo; de madera, en este caso. En la Eneida, tres líneas antes del famoso verso en el que el sacerdote troyano Laocoonte expresara sus reservas acerca del regalo que ofrendaban los griegos (quidquid id est, timeo Danaos et dona ferentes), Virgilio se refiere al caballo troyano como machina: aut haec in nostros fabricata est machina muros. Virgilio hace constar, tras la advertencia laocoontiana de que esta máquina es un truco que se despliega contra los muros de
Troya, la manera en que incorpora todo el espectro de máquinas de guerra: desde la estratagema de la fatalis machina, con la que Odiseo socavó los insalvables muros de la ciudad, hasta la máquina de guerra por antonomasia, la machina belli, que en este caso ni siquiera tiene que funcionar como destructora de muros, puesto que son los propios troyanos quienes la introducen en la ciudad. |
Por supuesto, además de la experiencia como
máquina de guerra, han sido operadas
máquinas teatrales y
máquinas abstractas descritas por el mismo Raunning. La teatralidad performática de un discurso y las líneas de flujo abstracto que le dan cauce comunicativo a distintas máquinas de guerra.
La elaboración de este trabajo ha sido paulatina y se ha renovado según el contexto y los recursos a la mano. Estas reflexiones pretenden ser tan sólo una unificación de intenciones que han ido tomando forma como la evolución no sistematizada de una crítica. Las repercusiones serán el verdadero resultado. Por supuesto, el establecimiento de un camino que implique estos divertimentos no gratuitos, pero libres de ser juzgados como todos orgánicos. Su efectividad radica en que están creadas de manera rizomática:
| El rizoma procede por variación, expansión, conquista, captura, picadura. Por oposición al grafismo, al dibujo o a la foto, por oposición a los calcos, el rizoma se remite a un mapa que debe producirse, construirse, siempre desmontable, conectable, invertible, modificable. Con entradas y salidas múltiples, con sus líneas de fuga. Son los calcos los que hay que llevar sobre los mapas y no a la inversa. Contra los sistemas centrados (incluso policentrados) de comunicación jerárquica y vínculos preestablecidos, el rizoma es un sistema acentrado, no jerárquico y no significante, sin General, sin memoria organizadora o autómata central, definido únicamente por una circulación de estados. |
Se trata, pues, de movimientos que juegan con la estafeta en plena carrera hacia ningún lugar. Operación de ridiculización, retransformación de las condiciones y pitorreo frente a las miradas de autosuficiencia de los participantes. Una oferta primera en este final; desmitificación de la mitificación fantasmal de los convenios de la tradición estática. Destellos que distraigan al conductor, que le hagan virar el volante.
PS.- Post scriptum; password de acceso y nanomáquina sexta. La petición de la clave y la producción de “Àcrata archivo”.
¿Que si se me pidió la clave de la página? Por supuesto. Con la misma estrategia no exigente, como un favor velado que no tuviera intenciones ocultas, lo más parecido a la buena onda y de manera urgente. Palmadas en la espalda y fingida sencillez. Nunca dando la cara, sin asumir el conflicto, sin evidenciarlo ni un segundo. Se buscaron coyunturas;
¡Necesitamos urgentemente subir una información y tú estás de viaje! De manera distraída, como si camináramos en el mismo sentido, una especie de correligionarios que se piden ayuda mutua, que se felicitan y se dan las gracias. ¿Un cafecito? No gracias; pásame las claves… No. Acá una de mis respuestas:
De: Alberto Trejo <xxxxxxxxxx@hotmail.com>
Asunto: página web
A: "César Cortés" < xxxxxxxxxx @yahoo.com.mx>
Fecha: lunes, 22 de febrero de 2010, 19:32
César cómo estás?
oye mano, me super urgen las claves de la página web ya q necesito subir unos links, va?
por fa, lo antes posible
un abrazo
--
Date: Mon, 22 Feb 2010 22:45:53 -0800
From: "César Cortés" < xxxxxxxxxx @yahoo.com.mx>
Subject: RE: página web
To: Alberto Trejo <xxxxxxxxxx@hotmail.com>
Mano! Al tanto estoy de los compromisos adquiridos. Me place cumplir, en serio. Luego los tiempos se complican y esos gratos placeres se postergan por necesidad. Pero sigo siendo el Secretario de Prensa de la Asociación, ¡faltaba más! Si necesitas velocidad, no te preocupes. Pásame esa info y yo la subo. Después de todo esa es mi función, que supongo estoy cumpliendo con cabalidad democrática en todo momento.
Estoy claro que mi misiòn es la libre circulación de las ideas, y si mi puesto es honorario, no por ello es menos respetable. Si no estás conforme con mi labor, por favor te ruego que me lo hagas saber. Por lo demás, te reitero que si me mandas hoy mismo la información, hoy mismo la subo. Y de nuevo me disculpo por no haber posteado lo que me mandaste hace meses. Ya lo haré de inmediato.
Aprovecho para preguntar; ¿habrá reuniones informativas en fechas próximas? No cabe duda de que hay varios temas flotando en el aire que vale la pena conversar.
Sale, un abrazo y espero la info.
César |
Mediante el empleo de un discurso similar, el esfuerzo se anulaba. Era clara la postura; no daría la clave, no me ceñiría a las necesidades de una burocracia especulativa que opera desde el compadrazgo. Modos serviles y “bien portados” para pasar desapercibido, para parecer incluido. Desde ahí se realizan reverencias, se protocolariza y especula; uno de los fines últimos de ello es la subvención del Estado para poder operar. Se trata de un discurso de izquierda adulterado que no opera sino desde un esquema neoliberal y que en México ocupa espacios de poder desde los cuales se pactan acuerdos alejados de los intereses comunes.
Por ello, durante el proceso de elaboración de este escrito, un proyecto nuevo fue tomando forma dentro de la misma página en la que fueron realizadas las demás intervenciones. Cabe aclarar que este es el ejemplo más concreto de que no se está frente a un hackeo, puesto que yo mismo soy el encargado de la página. Se trata, en todo caso, de un desvío anti-burocrático, de un empleo de las herramientas orgánicas con miras a su descentralización. El proyecto no ha contado con financiamiento alguno ni con la aprobación de nadie dentro de la
Asociación. No es sino un obstáculo, a la vez que corre el peligro de ser un posible pretexto para la legitimación, si es que se le utiliza como discurso que reivindique una supuesta postura disidente que la
Asociación como organismo NO tiene ni está interesada en potenciar. Razón por la cual es necesario decir que además de la advertencia que se realiza en el encabezado del proyecto, su intención fundamental es el uso de un espacio finito para divulgar material crítico a una cierta comunidad.
Se trata del ordenamiento de textos sobre marxismo, situacionismo, anarquismo, crítica cultural, micropolítica y literatura, que redireccionan a distintas páginas que los contienen. No aloja los escritos, sino hace uso de los que ya existen en la red, para difundirlos por medio de una lista. Existe, claro, una sugerencia. El colapso de organizaciones como la AEM no implica que desaparezcan; sin embargo, se suplanta sus centros de poder por una falta de representatividad con intereses particulares que a la vez que promueven eventos poco trascendentales, obstaculizan el uso de instancias que marcarían un rumbo, que reforzarían una posibilidad de movimiento cultural. Valdría luego hacer una reflexión, en el mismo sentido en el que John Holloway sugiere en
Doce tesis sobre el anti-poder; el problema en el entendimiento del poder puede tener como objetivo su disolución como
“la lucha por la emancipación del “poder-hacer” (potentia) del “poder-sobre” (potestas)”. Se trata de un flujo de energía que coloque el hacer como centro del problema. En este caso, bastó un mínimo esfuerzo para colocar los links en la página, como un archivo en potencia, como una sugerencia para que más allá de señalar constantes con respecto al poder-sobre determinados círculos intelectuales, surjan deseos de crear, de
poder-hacer proyectos no centralizados que planteen formulaciones con ayuda de implementos teóricos que den fe de su posibilidad.
http://www.asociaciondeescritores.org/acrata.htm
1 Pereda, Carlos. Crítica de la razón arrogante. Tarus. México, 1998.
2 Careaga Medina, Gabriel. Los intelectuales y el poder. Joaquín Mortiz. México, 1993.
3 Bolívar Maza, Rosendo. Los intelectuales y el poder. Instituto Politécnico Nacional. México, 2002.
4 Cosío Villegas, Daniel. El sistema político mexicano. Joaquín Mortiz. México, 1972.
5 Cosío Villegas, Daniel. El estilo personal de gobernar. Joaquín Mortiz. México, 1975.
7 Corona, Fernando. Memoria de la Asociación de Escritores de México, A. C. XLV aniversario. AEMAC, La pirámide. México, 2008.
8 Viejo Viñas, Raimundo. Maquinaria antagonista. Multitud, guerra global permanente y estado de excepción (En línea). Disponible en:
http://www.aecpa.es/archivos/congresos/congreso_07/area06/GT27/VIEJO-VI%D1ASRaimundo%28UPF%29.pdf.
VII CONGRESO DE LA AECPA – Madrid, 21 a 23 de septiembre de 2005. Area VII/Política Internacional – Geopolítica, guerras y democracias. Responsable: Heriberto Cairo (UCM) y Jaime Pastor (UNED).
9 Real Academia Española. Vigésima segunda edición. (En línea). Disponible en:
http://buscon.rae.es/draeI/SrvltConsulta?TIPO_BUS=3&LEMA=maquinaria
10 Rodari, Giani. La gramática de la fantasía. Ediciones Colihue. Buenos Aires, 1997.
11 “El desvío es una alteración voluntaria del grado cero con fines retóricos que persigue efectos poéticos. Por ejemplo, cuando el poeta se encuentra ante la necesidad de decir algo que aún no se ha nombrado, dos opciones son posibles: crear una palabra o agregarle información semántica a una ya existente. Ambas soluciones se apartan de la convención, puesto que crear una palabra no es convencional, como tampoco lo es agregar semas a una ya existente por medio de figuras literarias.” Wikipedia. Desvío (en línea). Disponible en: http://es.wikipedia.org/wiki/Desv%C3%ADo.
12 Derridá, Jaques. La reconstrucción de las fronteras de la filosofía. Paidós, 1989.
13 Combinación en una misma estructura sintáctica de dos palabras o expresiones de significado opuesto, que originan un nuevo sentido.
14 “El antólogo, de este modo, es el origen del mal antológico, objeto de los más feroces y arbitrarios análisis y críticas y ejemplo de la autoría sin mérito a la que, por otra parte, se concede toda importancia, pues de ella nacen las acusaciones de falseamiento del canon, voluntad torticera respecto de la historia literaria, ansia de protagonismo cultural o tentativas de dominación del discurso estético y crítico.” Ruiz Casanova, José Francisco. Anthologos: poética de la antología poética. Cátedra. Crítica y estudios literarios. Madrid, 2007.
15 Op. Cit.